El fin del amor

El fin del amor

La filósofa Tamara Tenenbaum presentaba su libro El fin del amor en la entrevista que Javier del Pino le hacía en su programa semanal de radio el sábado pasado. Como a la vez estaba yo whatsapeando con una amiga, ¿sería correcto denominarlo así? que contactó conmigo a través del POF una semana antes, y a la que aún no conozco en persona, mi atención hacia la radio estaba disminuida, pues además estaba desayunando.

Pero pude escuchar como Tenenbaum explicaba que hoy día tu pareja te puede decir en cualquier momento que ya no le gustas, y acabar así la relación. Sin más explicaciones, sin más justificaciones. El amor se acaba, y esa es una razón incontestable, inapelable, que justifica que a partir de ese momento tú y yo separemos nuestros caminos. En una relación de amistad sería inconcebible un final así. Una discusión fuerte con un amigo nos puede alejar de él, pero nunca nos plantearíamos de la noche a la mañana, sin que haya pasado nada destacable, romper la relación, y justificarlo diciendo que la amistad se ha acabado. Lo mismo ocurre con las relaciones familiares, o laborales, que nos vinculan con los demás de manera sólida.

El fin del amor explora qué sucede cuando el matrimonio o la pareja monógama ya no son un objetivo vital, como lo fue para nuestros padres y abuelos. Un par de días antes de escuchar la entrevista radiofónica, un profesor nos decía en la clase del máster de mediación que curso, y en el que hablaba de los conflictos familiares, que somos monógamos secuenciales Es decir, que tenemos una pareja exclusivamente, pero con fecha de caducidad, llegada la cual nos emparejamos otra vez hasta que sobreviene la fecha de caducidad de esta nueva pareja, y así continuamente.

Me pregunto si este proceder nos ha sumido en un estado de inseguridad ante el cual varias reacciones son posibles. Por un lado, nos aferramos a una relación que sabemos impredecible, y nos esforzamos por poseer al otro, en un esfuerzo por darle una solidez a una relación que se nos escapa como la arena de entre los dedos. Ante esa situación apretamos las manos para asir al otro. Cuando decimos “mi pareja” el adjetivo posesivo es lo más relevante, pues trato de hacer al otro, y a todo lo que constituye su entorno, mío. Por otro lado, encontramos el esfuerzo complementario por desasirse de la presión que nuestra pareja ejerce para agarrarnos. La defensa de la autonomía a ultranza se constituye como el objetivo más preciado, y ese que la relación con el otro parece amenazar.

¿Puede ser entonces que esta monogamia secuencial, que está destinada a hacernos más libres, nos haga más esclavos en realidad? Una compañera de trabajo compartió una vez conmigo una idea que me pareció brillante. Había sido presa de un matrimonio de los de antes, es decir, para toda la vida. Creo que aún seguimos creyendo cuando nos casamos que lo hacemos “hasta que la muerte nos separe”. Al menos lo creemos la primera vez. Esta compañera me dijo que ella, precisamente por esa creencia soportó mucha infelicidad en su matrimonio. Si de algo no se arrepiente es de haberse divorciado. Y si de algo se arrepiente es de no haberlo hecho antes. Por eso me dijo que el matrimonio debería ser un contrato por un tiempo limitado, pongamos 5 años, transcurridos los cuales ambos deberían decidir si lo renuevan. Esta parece una decisión intermedia entre el “ya no me gustas” y el “para toda la vida”, y los legisladores harían bien en estudiar la adecuación del marco jurídico vigente a esta realidad sociológica.

Entre tanto vivo en vilo por si mi amiga del POF contestará hoy a mis whatsapps.

La gratitud y su expresión

La gratitud y su expresión

¿Cómo debe expresarse la gratitud?. Estando recientemente en un restaurante en el que apenas había cinco mesas ocupadas debido a las restricciones por la pandemia, fui testigo de una escena que me impactó. Delante nuestro había una pareja de entre 50 y 60 años. A 5 metros se encontraba un señor, de aproximadamente la misma edad, comiendo con sus padres.  Yo estaba enfrascado en una conversación con la amiga con la que había ido a comer cuando, de repente, un fuerte ruido y las personas levantadas de las otras dos mesas a nuestras espaldas nos llamó la atención. Entonces miré hacia adelante y pude ver como el señor que estaba en pareja tenía fuertemente abrazado por detrás al que había ido a comer con sus padres, y con los dos puños en su pecho le aplicaba una fuerte presión, que llevaba al primero a elevarse por encima del suelo. Tardé varias décimas de segundo en entender que el señor que había ido a comer con sus padres se estaba ahogando, fruto del atragantamiento con algún bocado de la comida, y que el otro le estaba practicando la maniobra de Heimlich. Durante unos instantes la situación fue angustiante, la cara del primero estaba hinchada y roja, y la mueca era de colapso. Un espasmo sacudía con regularidad cuello y tronco, en la lucha por recuperar la respiración interrumpida.  Pese a ello, el segundo no cejó en su empeño, y con una determinación absoluta siguió practicando esta maniobra de primeros auxilios con gran diligencia y energía. Fruto del mismo la cara del primero empezó a mostrar signos de alivio y los espasmos cesaron a la vez que la respiración volvía a fluir hacia sus pulmones. Entonces se separaron y tras asegurarse de que el atragantado se había recuperado del susto, ambos retomaron sus asientos, con sus respectivos acompañantes. Lo mismo hicimos los demás, que nos habíamos levantado en un gesto casi automático como para indicar nuestra implicación en el asunto. Los únicos que no se habían puesto de pie en todo el restaurante eran los acompañantes de los dos protagonistas, quizás superados precisamente por la cercanía hacia los mismos. Posteriormente todos seguimos comiendo como si nada, aunque la gratitud que todos sentimos hacia el héroe de la reunión sobrevolaba el ambiente.

Lo que más me llamó la atención es que aproximadamente media hora después, el salvador y su pareja abandonaron el restaurante, y con una inclinación de cabeza y una sonrisa aquel se despidió del salvado, que a varios metros de distancia, seguía en la mesa con sus padres. Puesto que esta mesa quedaba fuera de mi ángulo visual, no pude ver la reacción de este ni su forma de despedirse. En cualquier caso, esta despedida fue sin un protocolario apretón de manos, sin ni siquiera contacto o proximidad física alguna. Los tiempos de pandemia restringen el contacto con desconocidos, aunque estos te acaben de salvar la vida.

Y si la escena del atragantamiento había sido impactante para mí, pues nunca antes había visto algo similar tan de cerca, he de decir que la forma en como se produjo el adiós entre los dos hombres lo fue más. La gratitud fue el tema de conversación con mi amiga durante el resto de nuestra comida juntos, y aún hoy, varios días después del incidente, sigo dándole vueltas. Y me pregunto ¿Cuál habría sido el modo adecuado de despedirse? ¿Un abrazo? ¿Debiera el salvado haberle pagado la comida a su salvador y pareja? ¿Debiera haberle pedido el teléfono y hacerle padrino de alguno de sus futuros nietos, en caso de que estos fueran a llegar algún día? Poco reconocimiento me parece esto hacia el que te salva de una muerte segura, a juzgar por lo apurado que había estado el hombre. Y sin embargo, nada de esto ocurrió. O por el contrario, ¿puede un simple y sincero gracias, dirigido desde el fondo del corazón, y transmitido con una mirada profunda, ser muestra de agradecimiento suficiente? Si esto fue lo que ocurrió, jamás lo sabré.

Jose Fernández, Psicólogo en PEHUÉN, con sedes en Igualada, Manresa y Barcelona (Barrio de la Sagrada Familia)

PARLAR-SE MOLT A SI MATEIXA

Parlar-se molt a si mateixa

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
                                                  Antonio Machado

El passat dimecres al Grup de Suport i Ajuda Mutua que facilito en un municipi del Vallès Occidental , l’ Olga ens explicava que havia superat quantitat de dificultats emocionals mitjançant parlar-se molt a si mateixa. En concret es tractava d’una dona immigrant que va arribar al petit poble on ens trobàvem fa tres anys, i a la qual li va costar molt establir vincles amb la gent d’allà. Aleshores s’enfadava o se sentia frustrada. Però diu que va aprendre a dir-se coses que la reconfortessin en aquestes situacions. I va arribar un dia en que aquestes coses, a més, van tenir efecte, i es va començar a sentir millor. Probablement va passar així  perquè el que es deia a si mateixa hauria pogut sortir dels llavis de la seva millor amiga: paraules tendres per fer front a una situació dura, en comptes d’endurir-la més amb les pròpies paraules, com acostumem a fer si no hem après a parlar-nos bé. Així, l’Olga es deia que tothom té la seva feina i obligacions, i si no tenen temps per aturar-se a parlar amb ella quan es creuen pel carrer,  quedar per fer un cafè o contestar-li els whatsapps, és perquè…(i aquí es deia qualsevol cosa que no tingues a veure amb denigrar-se a ella mateixa o als altres).  Aquesta participant ha après a dir-se  paraules de reconeixement quan, malgrat els seus esforços per trobar feina, no l’ aconsegueix. Perquè és precisament en aquests moments quan necessitem el reconeixement, quan les coses no surten com esperàvem.  I és en aquestes situacions on ens ajuda de veritat. I tot i que aquest reconeixement pot venir de fora, dels altres, no és segur que trobem la persona i el moment per a que ens el proporcioni.  Mentre que si hem après a parlar-nos a nosaltres mateixos amb respecte i cura, sempre podrem donar-nos el reconeixement en el moment oportú.

Però cal aprendre a parlar-nos a nosaltres mateixes. Els pares i els adults ens proporcionen un model per a fer-ho quan som petits. Depenent de com ens parlin ells, depenent de les coses que ens diguin, aprendrem a fer-ho nosaltres d’una forma o altra. Així, si ens parlen amb  tendresa, aprendrem a fer-ho nosaltres de la mateixa manera, si ens parlen amb hostilitat, aprendrem a dirigir-nos a nosaltres mateixes de forma hostil. No es farà mai prou èmfasi en l’impacte de les paraules que els pares adrecen als seus fills.

L’Olga també ens explicava que parlar-se molt a si mateixa és una consequència de la gran quantitat de temps que passa sola. Està previst que la solitud sigui el problema social més greu de les societats occidentals durant el proper segle. La solitud fa estralls sobre la salut de les persones. Però la solitud és un concepte relliscós, perquè ens podem trobar rodejats de gent i sentir-nos sols, de la mateixa manera que podem estar sols i sentir-nos perfectament acompanyats. De qui? Es pot objectar en aquest darrer cas. Doncs d’un/a mateix/a. Tot té a veure amb la capacitat de la nostra veu interior per a cuidar de nosaltres, d ‘acompanyar-nos, de dir-nos allò que ens farà bé.

Cal educar, doncs, la nostra veu interior. Si no vam tenir els millors models quan vam ser nens, tindrem més feina, no hi ha dubte, però el premi de fer-ho paga la pena. El premi serà sentir-nos més acompanyats, inclús quan estem sols. I poques coses tenen més valor que la bona companyia, provingui d’on provingui.  L’Olga, al parlar-nos de com es parla a si mateixa, ens  ho va mostrar amb les seves paraules. 

Jose Fernández, Psicòleg a PEHUÉN Psicologia i Formació. Psicòlegs a Igualada, Manresa i Barcelona (barri de la Sagrada Familia)

La identidad ¿herramienta útil u obstáculo?

Identidad ¿herramienta útil u obstáculo?

Yuval Noah Harari es un pensador israelí muy conocido por ser el autor del best seller Sapiens. En una reciente entrevista hace la siguiente reflexión: La identidad ¿herramienta útil u obstáculo? En tal entrevista habla también de las que él considera que van a ser las dos habilidades básicas para la vida en el siglo XXI: La estabilidad emocional y la capacidad de reinventarse. Ambas cobran importancia en un mundo en constante cambio, en el que no hay nada seguro y donde las certezas incuestionables tienen fecha de caducidad cada vez más veloces. Ante ese ambiente plagado de incertidumbre, la capacidad para mantener la estabilidad emocional va a ser determinante. Cuando lo externo es inestable, resulta perentorio que lo interno sea estable.  Una de las cosas que más estabilidad nos proporciona es nuestra identidad. Esta ni se ve ni se toca pero es muy real.  Es porque soy quien soy que pienso lo que pienso y hago lo que hago. Cada uno de nosotros tiene una historia que explica quien es, y es en función de esa historia que cobran sentido episodios que de otra manera quedarían inconexos. Así, la identidad nos da estabilidad. Si yo soy un determinado tipo de persona, haré un determinado tipo de cosas, me moveré en un determinado tipo de ambiente y me relacionaré con un determinado tipo de gente.  Eso me dará una estructura y un orden. Pero también tiene sus peligros. El principal es que me vuelva rígido y cerrado, incapaz de explorar más allá del límite de mí identidad. Entonces cabe preguntarse: la identidad ¿herramienta útil u obstáculo? Porque lo que me resultaba útil puede entonces convertirse en un obstáculo, hasta llegar al extremo que ya ni sirva a su principal función: conocerme a mí mismo. Así, una de las principales tareas que tenemos como humanos, conocernos a nosotros mismos, puede verse entorpecida paradójicamente por el que debería ser el gran instrumento para alcanzarlo: la identidad.  Entonces la identidad se convierte en algo que me aleja de mí mismo y de los demás.

Daniel Kahneman es un psicólogo que ganó el premio Nobel de economía por sus investigaciones acerca de nuestras decisiones en contextos de incertidumbre. Esas decisiones tienen mucho que ver con la identidad. Elijo en función de quien soy. Pero lo que Kahneman nos dice es que un sencillo algoritmo puede la mayoría de las veces predecir mejor nuestro comportamiento que un juicio basado en mi autoconocimiento. Por ejemplo, en lo que se refiera a si una pareja tiene futuro como tal utiliza la siguiente fórmula:

Número de veces que hacen el amor – Número de veces que se pelean.

Si el resultado es menor a uno la pareja romperá, y si es superior su convivencia será satisfactoria. Yuval Noah también apoya la tesis de que los algoritmos pueden conocernos mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Las implicaciones de esta afirmación son enormes. Para empezar, que nuestro autoconocimiento es muy pobre. Por otro lado, hoy día disponemos de la tecnología necesaria para recopilar una ingente cantidad de datos respecto a cualquier aspecto de nuestras vidas. O más bien dicho, las grandes corporaciones disponen de esa tecnología. Nuestro papel se ha reducido a alimentar los algoritmos a través de los dispositivos que esas mismas corporaciones nos han vendido, cosa que hacemos gustosamente. Con esos datos en su poder, serán capaces después de predecir nuestra conducta mejor de lo que lo podemos hacer nosotros mismos, lo cual las convierte en todopoderosas.  El fatídico 1984 de Orwell ya está aquí. Y ni siquiera nos hemos dado cuenta.

Quizás la alternativa es invertir en autoconocimiento. Convertir nuestra identidad en un instrumento útil y actualizado. De hecho, una identidad útil es aquella que está abierta y que merced a esa apertura está en continua transformación.

Jose Fernández Aguado Psicòleg a PEHUÉN Psicologia i Formació. Psicòlegs a Igualada, Manresa i Barcelona (Barri de la Sagrada Família)

La familia Fallida

La familia fallida

Se utiliza mucho la expresión país fallido para referirse a ese en el que las estructuras del estado están ausentes o totalmente corrompidas. Cuando el estado no es capaz de garantizar los servicios básicos como la sanidad, la educación o infraestructuras; cuando no existe seguridad, porque la policía está corrompida y no garantiza la integridad de sus ciudadanos, quedando estos a merced de cualquier tipo de abuso o atropello, no pocas veces a manos de la propia policía, entonces, cualquier posibilidad de prosperar por medios decentes se ve reducida de manera exponencial. La gran mayoría de sus habitantes se ven abocados a la miseria y a la infelicidad por el único motivo de haber tenido la desgracia de haber nacido en aquel lugar.  Ejemplos de países fallidos en la actualidad son Yemen, Somalia o Siria.

Creo que podríamos trasladar el símil a un ámbito más reducido y hablar también de la familia fallida. Una familia fallida sería esa que no es capaz de suministrar a sus integrantes los elementos básicos para su crecimiento y bienestar.  Cuando se trata de los hijos, varios estudios han llegado a la conclusión de que su educación precisa básicamente una inversión en dinero y tiempo de calidad.  De ese modo crecerán sanos y fuertes, tanto física como mentalmente. Y esto no le ocurrirá solo a los niños, sino que los padres y abuelos verán fortalecida su salud física y mental también como resultado de pertenecer a una familia saludable, que sería lo contario a una familia fallida.

Pero cuando los diferentes miembros de la familia no son capaces de suministrarse lo que favorece la salud, entonces están en una situación de extremo riesgo y vulnerabilidad. Es posible que entonces incurran en pautas dañinas para con los demás miembros de la familia, consumo de drogas o juego, dejación de obligaciones o negligencia, ausencia, maltrato. Y en esas circunstancias la intervención de un tercero exterior, léase Servicios Sociales, con la misión de remediar la situación, será poco menos que irremediable.  En esto se parecen las familias fallidas, normalmente denominadas desestructuradas, a los estados fallidos, pues en estos también suelen intervenir potencias extranjeras u organismos internacionales con la aparentemente buena intención de ayudar.  En el caso de los estados fallidos, suele ocurrir que la intervención exterior no solo no mejora el problema, si no que lo suele agravar. Y ello aunque su intención sea filantrópica y no la de rapiñar, como ocurre en muchas ocasiones.

Yo creo que el fracaso en proporcionar ayuda efectiva radica en que es difícil que en un asunto interno la ayuda externa sea útil. No digo que sea imposible, pero sí complicado. Desgraciadamente, en muchas familias, carne de cañón de los servicios sociales, abogados, psicólogos y demás profesionales de la ayuda, ocurre lo mismo que con la intervención exterior en los países fallidos, haciendo no únicamente irrelevante su actuación, sino perjudicial.

Y repito que el origen de este despropósito no está necesariamente en la calidad de la intervención exterior. Para mi el problema es que la soberanía o autonomía, sea de un estado o una familia, es parte de su misma esencia. Cuando esta se ve comprometida, su núcleo está herido de muerte.  Cualquier intervención de un tercero, en esas circunstancias, acabará con probabilidad con el cadáver del ayudado entre las manos del que ayuda, pues ya estaba agonizante. O alternativamente, con su dependencia, que para el caso viene a ser prácticamente lo mismo, pues cuando se deja de ser soberano o autónomo, podríamos afirmar sin mucho temor a equivocarnos que realmente se deja de ser.

Me gusta más el adjetivo fallida que desestructurada para denominar a estas familias. La organización que adoptan las personas que deciden ligar sus vidas para la satisfacción de sus necesidades básicas se ha expandido tanto, que me pregunto quién es capaz de trazar la línea entre familias desestructuradas y las que no lo son. Por otro lado, la palabra fallida me parece muy gráfica de la tragedia que supone, tanto ser miembro de un estado como de una familia tal.  

Formación del carácter: la oportunidad de ser mejor

Formación del carácter

La novela El viejo y el mar de Hemingway es una historia de formación del carácter. En ella se establece una relación entre el pescador y su presa que los hace enemigos por naturaleza. El autor nos muestra una lucha en la cual solo puede haber un vencedor. Y sin embargo, Hemingway nos logra transmitir cómo esa lucha sin cuartel hace más fuertes a los dos, pescador y pez, al obligarlos a agudizar su ingenio para no ser derrotados por el otro. Al final, la entidad de nuestros enemigos dice mucho respecto de la nuestra, de manera que hay que prestarles mucha atención y ofrecerles reconocimiento. De ese modo la línea entre un enemigo y un amigo puede verse desdibujada

Esto ocurre cuando mi enemigo me hace mejor a mí, y yo mejor a mi enemigo. Quizás no es lo más habitual, puesto que lo más probable es que un enemigo despierte lo peor en mí y me acabe haciendo más mezquino. Pero esa es mi elección.  Así, la oportunidad de que una enemistad nos haga mejores, y contribuya a la formación del carácter, está ahí. En realidad, cualquier relación nos puede hacer mejor persona. El caso paradigmático de ello sería la amistad. Parece evidente que una amistad saca lo mejor de nosotros. Nos entregamos a nuestros amigos, dándoles aquello que sabemos que les hará bien. Y en ese conocimiento de saber está la verdadera esencia de la amistad. Se dice que los amigos están cuando los necesitas, y los demás cuando a ellos les va bien. Saber cuando nos necesita un amigo, aunque no diga nada, es quizás el producto más valioso de esa amistad. Porque saber va más allá de lo aparente. Cuando, pongamos por caso, alguien cercano sufre la pérdida de un ser querido, todo su entorno se vuelca en darle apoyo. Todos a la vez, cual rebaño amaestrado para estar allá donde toca estar. Pasado un tiempo ese apoyo se va desvaneciendo porque ya ha pasado un tiempo prudencial, porque ya se ha cumplido, o porque parece que el afectado remonta el vuelo. Y sin embargo, pasado ese tiempo prudencial es cuando la persona puede estar más tocada, a pesar de todas las apariencias. Y cuando el rebaño ha desaparecido es cuando el amigo permanece, porque el amigo sabe. Y también porque el amigo está no solamente porque sienta que ese es su deber, sino porque extrae gran placer haciéndolo. O sea, porque le apetece estar a su lado. Y que alguien quiera estar a tu lado porque le gusta hacerlo, sin más, y sin menos, es lo mejor que te pueden dar los demás. Recuerdo en cierta ocasión como un lunes monótono y gris en el que yo estaba de bajón por algún motivo, un amigo me propuso que almorzáramos juntos.   Después de la comida me fui como nuevo de vuelta al trabajo. Interiormente estaba muy agradecido. Y antes de mostrarlo exteriormente, mi amigo se me adelantó diciéndome que le había alegrado el día. Esas palabras resonaron en mí con potencia durante un tiempo, y todavía no las he olvidado.

Y aun así, la amistad puede hacernos peores. Cuando ello ocurre utilizamos la amistad como un seguro para salvarnos. Acudimos al amigo cuando necesitamos algo, y lo descuidamos cuando no. De esa forma, incluso alguien no muy sagaz podría cuestionar si esa relación es genuinamente de amistad. Porque en sí misma la palabra podría ser candidata al premio a la más pervertida, en caso de que ese premio existiera. “Tengo muchos amigos” dice el empresario que quiere significar que tiene contactos; “lo nuestro lo veo como una amistad” le dice quien no quiere ahondar en la relación con otra persona, o “somos amigos” dice el miembro de la pareja que ha perdido el deseo por el otro. Así, cada uno de nosotros se ve en la tesitura de elegir a qué acepción de la palabra va a honrar. Y de nuevo, que una amistad me haga mejor o peor, al igual que sucedía ante una enemistad, es mi elección. Tener muchos amigos no necesariamente contribuye a la formación del carácter.

Lo que no parece una elección es que para ser mejor necesito al otro. Es el otro quien me da la oportunidad de ser mejor. El uso que haga de tal oportunidad dependerá de mi elección. Así, el envejecer es obligatorio. La formación del carácter es opcional.

l’APPA finalitza l’atenció voluntària pel Coronavirus

L'Appa finalitza l'atenció voluntària pel coronavirus

l’APPA finalitza l’atenció voluntària pel Coronavirus. L’Associació de Psicòlogues i Psicòlegs de l’Anoia (APPA) és una entitat sense ànim de lucre que té com a propòsit apropar la psicologia a totes les ciutadanes i ciutadans de la nostra comarca. Des de 2009, participa en diferents accions comunitàries com xerrades, suport professional a entitats o participació en fires i jornades. La prioritat d’estar sempre pendent de les necessitats de cada moment, ha fet que en els darrers mesos s’hagi incrementat l’activitat de manera considerable per tal de poder donar resposta als efectes psicològics i emocionals de la població, en aquestes circumstàncies excepcionals.

Des de l’inici del confinament,  l’APPA ha estat  oferint un servei de suport psicològic gratuït tant per a professionals de la salut com per a persones que d’altres maneres es veien afectades per aquesta greu crisi. Les situacions ateses, han arribat derivades per altres serveis, principalment serveis socials, equips mèdics o serveis d’atenció domiciliària. Però també hem ates demandes que ens arribaven directament per persones afectades o els seus familiars.

L’objectiu ha estat ajudar a les persones afectades a gestionar l’impacte emocional causat per diferents problemàtiques que ha portat la pandèmia, a prevenir possibles efectes secundaris adversos  i a deixar a la persona connectada amb la seva xarxa personal i/o de serveis. S’ha seguit una línia d’intervenció basada en la intervenció psicològica en emergències i catàstrofes. El suport ha estat via telèfon o videotrucada i cada persona ha pogut tenir un mínim de tres contactes amb un psicòleg/loga  titulada i formada per atendre aquest tipus de situacions.

El grup de l’APPA dedicat a aquest projecte l’han format deu psicòlogues, entre elles els dos integrants de PEHUÉN Psicologia i Formació, que de manera solidària i altruista han treballat durant tres mesos incansablement. Però ates que la situació d’emergència es va estabilitzant, l’APPA deixarà de rebre demandes a partir del proper 12 de juny. Així, l’APPA finalitza l’atenció voluntària pel Coronavirus. De totes maneres, es constata que moltes de les persones ateses, necessiten una atenció més continuada ateses les greus seqüeles psicològiques que deixarà aquesta pandèmia en la població. És per això que s’estan establint converses amb administracions i entitats per tal de fer viable un projecte que des de l’APPA es considera molt necessari: Grups de suport psicològic post Covid.

PEHUÉN al Master en Mediació de la UB

Participació de Jose Fernández al màster de mediació de la UB

PEHUÉN al màster en mediació de la UB. Demà, Jose Fernández participarà a la jornada de la Mediació en Conflictes, organitzada pel Màster en Mediació de la UB. Més informació.

A principios de mayo de 2020 hay 500.000 casos pendientes de resolución judicial en los juzgados de España. Lo recordaba Mercè Caso, juez degano del tribunal xxx. En una entrevista en la radio. Reconocía que la justicia, si se demora, no es justicia, a la vez que reconocía que con semejante cuello de botella de sentencias pendientes es imposible que no se demore. Caso es una firme defensora de la mediación, la cual podría evitar el colapso de los juzgados de ser elegida como forma de resolución de problemas por parte de las partes en conflicto. La principal característica de la mediación es que en ella las partes no delegan la solución en un tercero de su conflicto, sino que son ellas las encargadas de encontrarlo. Al fin y al cabo es su conflicto, y nada más lógico que sean ellas las que lo resuelvan. La intervención del mediador se limita a favorecer el diálogo, ese que está truncado o es tóxico como consecuencia del conflicto, para que una vez restablecido las partes puedan entenderse mínimamente hasta alcanzar un acuerdo. La responsabilidad de alcanzarlo recae exclusivamente sobre ellas.

Todas las opciones para favorecer la Mediación son necesarias, y la formación es una de ellas. Mitjançant la presència de Jose Fernández, de PEHUÉN al màster en mediació de la UB, intentarem contribuïr a la millora d’aquesta situació amb el nostre granet de sorra. Fernández assistirà en representació del Col·legi Oficial de la Psicologia de Catalunya. És important que la mediació, d’aquesta manera pugui ser contemplada com l’opció preferent des de les primeres fases del conflicte, en comptes de ser una opció marginal, com és el cas encara a l’actualitat.

Taula gimnàstica atletisme per temps de confinament

1. Recargolament x 10

2. Balanceig de genolls x15 a cada costat

3. Abdominals mantenint les cames en angle de 90º x 10

4. Estirament engonals x 30″ (amb els colzes empenyem cap a baix els genolls)

5. Balanceig frontal amb la cama recta x 25 amb cada cama (el peu no toca a terra en cap moment)

6. Portar al pit cada genoll alternant cames x 30

7. Abdominals balancejant cames frontalment x 30 (cap a terra / mans estabilitzen sense fer força)

8. Estirament caderes x 30″ per cada banda

9. Balanceig cames lateral x 10 per cada costat

10. Dorsal i gluti amb rotacions de braços x 30 per costat (esquena-gluti-cama estan alineades)

11. Estirament cadera x 30″ per costat

12. Elevacions de cames alternes mantenint gluti i esquena a la màxima alçada x 30

13. Tocar gluti amb taló alternant cama x 30

14. Abdominals balancejant cames lateralment en molinet x 30

15. Elevar cama estirada x 30 (esquena-gluti i cama estan alineades)

16. Elevar cama estirada x 30 (respecte a l’anterior creuem cames i puja la que queda situada a dalt)

Després girem el cos i tornem a fer els dos exercicis anteriors

17. Planxa lateral balancejant braç x 15 per costat (gira el braç mentre bloquejem cadera)

18. Molinet x 10 per cada cama ( gira cama a màxima amplitud mentre cadera bloquejada)

19. Planxa lateral elevant cama x 10 per cama

20. Elevar cama recta 6cm del terra x 30″ per cama

21. Planxa dorsal x 60″ (cames-gluti-esquena-cap alineats)

22. Abdominal completa x 10

23. Dorsals x 10

24. Adoracions x 10

25. Rotacions cadera x 20 amb les mans a la barbeta

26. Cuadriceps x 30 rotacions de braços (cames-gluti-esquena alineats) busquem el milor angle

27. Flexions de braçps x 10

28. Parabrises x 30

29. Cames en angle de 90º esquena a la paret x 30″

30. Cames en angle de 90º pugem i baixem x 20 per costat

Necessites recolzament davant el Coronavirus?

Necessites recolzament davant el coronavirus

Ets un professional de la salut o dels serveis Socials de l’Anoia

Necessites recolzament davant el coronavirus? L’Associació de Psicòlogues i Psicòlegs de l’Anoia (APPA) ha posat en marxa un servei de voluntariat entre els seus membres per a donar recolzament psicològic a persones que estan sotmeses a un elevat grau d’estrès com a conseqüència del coronavirus. Personal sanitari, professionals de serveis socials i els seus usuaris, malalts per coronavirus i els seus familiars, persones vulnerables  que com a conseqüència del confinament veuen disminuïda la seva salut mental són objecte de la nostra atenció, de manera totalment voluntària.

GUIA PER A LA GESTIO DE LES RELACIONS: RECOMANACIONS PER LA CONVIVÈNCIA EN CONFINAMENT / QUARENTENA….

Necessites recolzament davant el coronavirus? Les recomanacions per a la convivència en confinament que et presentem, i que el Jose Fernández, psicòleg de PEHUÉN, ha ajudat a elaborar com a membre de la Junta de la Secció d’Alternatives a la Resolució de Conflictes (ARC) del Col·legi Oficial de la Psicologia de Catalunya (COPC), tenen l’objectiu d’ajudar a la població confinada a tenir una millor convivència.

El confinament a casa ens obliga a estar en contacte gairebé constant amb els nostres familiars o persones amb les que convivim per un període de temps que a dia d’avui encara és incert.

Aquesta situació provoca uns efectes emocionals intensos que tenen a veure amb preocupacions diverses: la salut dels familiars, efectes a l’economia familiar de la interrupció del treball, frustració per projectes avortats (ja siguin laborals, de lleure, viatges).

La necessitat de restar a casa també provoca altres efectes  com  l’avorriment  o la sensació d’aclaparament per no poder sortir al carrer.

Totes aquestes circumstancies condicionen el nostre estat d’ànim i poden afectar l’actitud i les interaccions amb la resta de persones amb qui convivim de manera estreta i continuada.

Des de la junta de la secció d’ARC (Alternatives a la Resolució de Conflictes) del COPC (Col·legi Oficial de la Psicologia de Catalunya) et volem donar una sèrie de recomanacions per la convivència en confinament.

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