El fin del amor

El fin del amor

La filósofa Tamara Tenenbaum presentaba su libro El fin del amor en la entrevista que Javier del Pino le hacía en su programa semanal de radio el sábado pasado. Como a la vez estaba yo whatsapeando con una amiga, ¿sería correcto denominarlo así? que contactó conmigo a través del POF una semana antes, y a la que aún no conozco en persona, mi atención hacia la radio estaba disminuida, pues además estaba desayunando.

Pero pude escuchar como Tenenbaum explicaba que hoy día tu pareja te puede decir en cualquier momento que ya no le gustas, y acabar así la relación. Sin más explicaciones, sin más justificaciones. El amor se acaba, y esa es una razón incontestable, inapelable, que justifica que a partir de ese momento tú y yo separemos nuestros caminos. En una relación de amistad sería inconcebible un final así. Una discusión fuerte con un amigo nos puede alejar de él, pero nunca nos plantearíamos de la noche a la mañana, sin que haya pasado nada destacable, romper la relación, y justificarlo diciendo que la amistad se ha acabado. Lo mismo ocurre con las relaciones familiares, o laborales, que nos vinculan con los demás de manera sólida.

El fin del amor explora qué sucede cuando el matrimonio o la pareja monógama ya no son un objetivo vital, como lo fue para nuestros padres y abuelos. Un par de días antes de escuchar la entrevista radiofónica, un profesor nos decía en la clase del máster de mediación que curso, y en el que hablaba de los conflictos familiares, que somos monógamos secuenciales Es decir, que tenemos una pareja exclusivamente, pero con fecha de caducidad, llegada la cual nos emparejamos otra vez hasta que sobreviene la fecha de caducidad de esta nueva pareja, y así continuamente.

Me pregunto si este proceder nos ha sumido en un estado de inseguridad ante el cual varias reacciones son posibles. Por un lado, nos aferramos a una relación que sabemos impredecible, y nos esforzamos por poseer al otro, en un esfuerzo por darle una solidez a una relación que se nos escapa como la arena de entre los dedos. Ante esa situación apretamos las manos para asir al otro. Cuando decimos “mi pareja” el adjetivo posesivo es lo más relevante, pues trato de hacer al otro, y a todo lo que constituye su entorno, mío. Por otro lado, encontramos el esfuerzo complementario por desasirse de la presión que nuestra pareja ejerce para agarrarnos. La defensa de la autonomía a ultranza se constituye como el objetivo más preciado, y ese que la relación con el otro parece amenazar.

¿Puede ser entonces que esta monogamia secuencial, que está destinada a hacernos más libres, nos haga más esclavos en realidad? Una compañera de trabajo compartió una vez conmigo una idea que me pareció brillante. Había sido presa de un matrimonio de los de antes, es decir, para toda la vida. Creo que aún seguimos creyendo cuando nos casamos que lo hacemos “hasta que la muerte nos separe”. Al menos lo creemos la primera vez. Esta compañera me dijo que ella, precisamente por esa creencia soportó mucha infelicidad en su matrimonio. Si de algo no se arrepiente es de haberse divorciado. Y si de algo se arrepiente es de no haberlo hecho antes. Por eso me dijo que el matrimonio debería ser un contrato por un tiempo limitado, pongamos 5 años, transcurridos los cuales ambos deberían decidir si lo renuevan. Esta parece una decisión intermedia entre el “ya no me gustas” y el “para toda la vida”, y los legisladores harían bien en estudiar la adecuación del marco jurídico vigente a esta realidad sociológica.

Entre tanto vivo en vilo por si mi amiga del POF contestará hoy a mis whatsapps.

La gratitud y su expresión

La gratitud y su expresión

¿Cómo debe expresarse la gratitud?. Estando recientemente en un restaurante en el que apenas había cinco mesas ocupadas debido a las restricciones por la pandemia, fui testigo de una escena que me impactó. Delante nuestro había una pareja de entre 50 y 60 años. A 5 metros se encontraba un señor, de aproximadamente la misma edad, comiendo con sus padres.  Yo estaba enfrascado en una conversación con la amiga con la que había ido a comer cuando, de repente, un fuerte ruido y las personas levantadas de las otras dos mesas a nuestras espaldas nos llamó la atención. Entonces miré hacia adelante y pude ver como el señor que estaba en pareja tenía fuertemente abrazado por detrás al que había ido a comer con sus padres, y con los dos puños en su pecho le aplicaba una fuerte presión, que llevaba al primero a elevarse por encima del suelo. Tardé varias décimas de segundo en entender que el señor que había ido a comer con sus padres se estaba ahogando, fruto del atragantamiento con algún bocado de la comida, y que el otro le estaba practicando la maniobra de Heimlich. Durante unos instantes la situación fue angustiante, la cara del primero estaba hinchada y roja, y la mueca era de colapso. Un espasmo sacudía con regularidad cuello y tronco, en la lucha por recuperar la respiración interrumpida.  Pese a ello, el segundo no cejó en su empeño, y con una determinación absoluta siguió practicando esta maniobra de primeros auxilios con gran diligencia y energía. Fruto del mismo la cara del primero empezó a mostrar signos de alivio y los espasmos cesaron a la vez que la respiración volvía a fluir hacia sus pulmones. Entonces se separaron y tras asegurarse de que el atragantado se había recuperado del susto, ambos retomaron sus asientos, con sus respectivos acompañantes. Lo mismo hicimos los demás, que nos habíamos levantado en un gesto casi automático como para indicar nuestra implicación en el asunto. Los únicos que no se habían puesto de pie en todo el restaurante eran los acompañantes de los dos protagonistas, quizás superados precisamente por la cercanía hacia los mismos. Posteriormente todos seguimos comiendo como si nada, aunque la gratitud que todos sentimos hacia el héroe de la reunión sobrevolaba el ambiente.

Lo que más me llamó la atención es que aproximadamente media hora después, el salvador y su pareja abandonaron el restaurante, y con una inclinación de cabeza y una sonrisa aquel se despidió del salvado, que a varios metros de distancia, seguía en la mesa con sus padres. Puesto que esta mesa quedaba fuera de mi ángulo visual, no pude ver la reacción de este ni su forma de despedirse. En cualquier caso, esta despedida fue sin un protocolario apretón de manos, sin ni siquiera contacto o proximidad física alguna. Los tiempos de pandemia restringen el contacto con desconocidos, aunque estos te acaben de salvar la vida.

Y si la escena del atragantamiento había sido impactante para mí, pues nunca antes había visto algo similar tan de cerca, he de decir que la forma en como se produjo el adiós entre los dos hombres lo fue más. La gratitud fue el tema de conversación con mi amiga durante el resto de nuestra comida juntos, y aún hoy, varios días después del incidente, sigo dándole vueltas. Y me pregunto ¿Cuál habría sido el modo adecuado de despedirse? ¿Un abrazo? ¿Debiera el salvado haberle pagado la comida a su salvador y pareja? ¿Debiera haberle pedido el teléfono y hacerle padrino de alguno de sus futuros nietos, en caso de que estos fueran a llegar algún día? Poco reconocimiento me parece esto hacia el que te salva de una muerte segura, a juzgar por lo apurado que había estado el hombre. Y sin embargo, nada de esto ocurrió. O por el contrario, ¿puede un simple y sincero gracias, dirigido desde el fondo del corazón, y transmitido con una mirada profunda, ser muestra de agradecimiento suficiente? Si esto fue lo que ocurrió, jamás lo sabré.

Jose Fernández, Psicólogo en PEHUÉN, con sedes en Igualada, Manresa y Barcelona (Barrio de la Sagrada Familia)

PARLAR-SE MOLT A SI MATEIXA

Parlar-se molt a si mateixa

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
                                                  Antonio Machado

El passat dimecres al Grup de Suport i Ajuda Mutua que facilito en un municipi del Vallès Occidental , l’ Olga ens explicava que havia superat quantitat de dificultats emocionals mitjançant parlar-se molt a si mateixa. En concret es tractava d’una dona immigrant que va arribar al petit poble on ens trobàvem fa tres anys, i a la qual li va costar molt establir vincles amb la gent d’allà. Aleshores s’enfadava o se sentia frustrada. Però diu que va aprendre a dir-se coses que la reconfortessin en aquestes situacions. I va arribar un dia en que aquestes coses, a més, van tenir efecte, i es va començar a sentir millor. Probablement va passar així  perquè el que es deia a si mateixa hauria pogut sortir dels llavis de la seva millor amiga: paraules tendres per fer front a una situació dura, en comptes d’endurir-la més amb les pròpies paraules, com acostumem a fer si no hem après a parlar-nos bé. Així, l’Olga es deia que tothom té la seva feina i obligacions, i si no tenen temps per aturar-se a parlar amb ella quan es creuen pel carrer,  quedar per fer un cafè o contestar-li els whatsapps, és perquè…(i aquí es deia qualsevol cosa que no tingues a veure amb denigrar-se a ella mateixa o als altres).  Aquesta participant ha après a dir-se  paraules de reconeixement quan, malgrat els seus esforços per trobar feina, no l’ aconsegueix. Perquè és precisament en aquests moments quan necessitem el reconeixement, quan les coses no surten com esperàvem.  I és en aquestes situacions on ens ajuda de veritat. I tot i que aquest reconeixement pot venir de fora, dels altres, no és segur que trobem la persona i el moment per a que ens el proporcioni.  Mentre que si hem après a parlar-nos a nosaltres mateixos amb respecte i cura, sempre podrem donar-nos el reconeixement en el moment oportú.

Però cal aprendre a parlar-nos a nosaltres mateixes. Els pares i els adults ens proporcionen un model per a fer-ho quan som petits. Depenent de com ens parlin ells, depenent de les coses que ens diguin, aprendrem a fer-ho nosaltres d’una forma o altra. Així, si ens parlen amb  tendresa, aprendrem a fer-ho nosaltres de la mateixa manera, si ens parlen amb hostilitat, aprendrem a dirigir-nos a nosaltres mateixes de forma hostil. No es farà mai prou èmfasi en l’impacte de les paraules que els pares adrecen als seus fills.

L’Olga també ens explicava que parlar-se molt a si mateixa és una consequència de la gran quantitat de temps que passa sola. Està previst que la solitud sigui el problema social més greu de les societats occidentals durant el proper segle. La solitud fa estralls sobre la salut de les persones. Però la solitud és un concepte relliscós, perquè ens podem trobar rodejats de gent i sentir-nos sols, de la mateixa manera que podem estar sols i sentir-nos perfectament acompanyats. De qui? Es pot objectar en aquest darrer cas. Doncs d’un/a mateix/a. Tot té a veure amb la capacitat de la nostra veu interior per a cuidar de nosaltres, d ‘acompanyar-nos, de dir-nos allò que ens farà bé.

Cal educar, doncs, la nostra veu interior. Si no vam tenir els millors models quan vam ser nens, tindrem més feina, no hi ha dubte, però el premi de fer-ho paga la pena. El premi serà sentir-nos més acompanyats, inclús quan estem sols. I poques coses tenen més valor que la bona companyia, provingui d’on provingui.  L’Olga, al parlar-nos de com es parla a si mateixa, ens  ho va mostrar amb les seves paraules. 

Jose Fernández, Psicòleg a PEHUÉN Psicologia i Formació. Psicòlegs a Igualada, Manresa i Barcelona (barri de la Sagrada Familia)

La familia Fallida

La familia fallida

Se utiliza mucho la expresión país fallido para referirse a ese en el que las estructuras del estado están ausentes o totalmente corrompidas. Cuando el estado no es capaz de garantizar los servicios básicos como la sanidad, la educación o infraestructuras; cuando no existe seguridad, porque la policía está corrompida y no garantiza la integridad de sus ciudadanos, quedando estos a merced de cualquier tipo de abuso o atropello, no pocas veces a manos de la propia policía, entonces, cualquier posibilidad de prosperar por medios decentes se ve reducida de manera exponencial. La gran mayoría de sus habitantes se ven abocados a la miseria y a la infelicidad por el único motivo de haber tenido la desgracia de haber nacido en aquel lugar.  Ejemplos de países fallidos en la actualidad son Yemen, Somalia o Siria.

Creo que podríamos trasladar el símil a un ámbito más reducido y hablar también de la familia fallida. Una familia fallida sería esa que no es capaz de suministrar a sus integrantes los elementos básicos para su crecimiento y bienestar.  Cuando se trata de los hijos, varios estudios han llegado a la conclusión de que su educación precisa básicamente una inversión en dinero y tiempo de calidad.  De ese modo crecerán sanos y fuertes, tanto física como mentalmente. Y esto no le ocurrirá solo a los niños, sino que los padres y abuelos verán fortalecida su salud física y mental también como resultado de pertenecer a una familia saludable, que sería lo contario a una familia fallida.

Pero cuando los diferentes miembros de la familia no son capaces de suministrarse lo que favorece la salud, entonces están en una situación de extremo riesgo y vulnerabilidad. Es posible que entonces incurran en pautas dañinas para con los demás miembros de la familia, consumo de drogas o juego, dejación de obligaciones o negligencia, ausencia, maltrato. Y en esas circunstancias la intervención de un tercero exterior, léase Servicios Sociales, con la misión de remediar la situación, será poco menos que irremediable.  En esto se parecen las familias fallidas, normalmente denominadas desestructuradas, a los estados fallidos, pues en estos también suelen intervenir potencias extranjeras u organismos internacionales con la aparentemente buena intención de ayudar.  En el caso de los estados fallidos, suele ocurrir que la intervención exterior no solo no mejora el problema, si no que lo suele agravar. Y ello aunque su intención sea filantrópica y no la de rapiñar, como ocurre en muchas ocasiones.

Yo creo que el fracaso en proporcionar ayuda efectiva radica en que es difícil que en un asunto interno la ayuda externa sea útil. No digo que sea imposible, pero sí complicado. Desgraciadamente, en muchas familias, carne de cañón de los servicios sociales, abogados, psicólogos y demás profesionales de la ayuda, ocurre lo mismo que con la intervención exterior en los países fallidos, haciendo no únicamente irrelevante su actuación, sino perjudicial.

Y repito que el origen de este despropósito no está necesariamente en la calidad de la intervención exterior. Para mi el problema es que la soberanía o autonomía, sea de un estado o una familia, es parte de su misma esencia. Cuando esta se ve comprometida, su núcleo está herido de muerte.  Cualquier intervención de un tercero, en esas circunstancias, acabará con probabilidad con el cadáver del ayudado entre las manos del que ayuda, pues ya estaba agonizante. O alternativamente, con su dependencia, que para el caso viene a ser prácticamente lo mismo, pues cuando se deja de ser soberano o autónomo, podríamos afirmar sin mucho temor a equivocarnos que realmente se deja de ser.

Me gusta más el adjetivo fallida que desestructurada para denominar a estas familias. La organización que adoptan las personas que deciden ligar sus vidas para la satisfacción de sus necesidades básicas se ha expandido tanto, que me pregunto quién es capaz de trazar la línea entre familias desestructuradas y las que no lo son. Por otro lado, la palabra fallida me parece muy gráfica de la tragedia que supone, tanto ser miembro de un estado como de una familia tal.  

Formación del carácter: la oportunidad de ser mejor

Formación del carácter

La novela El viejo y el mar de Hemingway es una historia de formación del carácter. En ella se establece una relación entre el pescador y su presa que los hace enemigos por naturaleza. El autor nos muestra una lucha en la cual solo puede haber un vencedor. Y sin embargo, Hemingway nos logra transmitir cómo esa lucha sin cuartel hace más fuertes a los dos, pescador y pez, al obligarlos a agudizar su ingenio para no ser derrotados por el otro. Al final, la entidad de nuestros enemigos dice mucho respecto de la nuestra, de manera que hay que prestarles mucha atención y ofrecerles reconocimiento. De ese modo la línea entre un enemigo y un amigo puede verse desdibujada

Esto ocurre cuando mi enemigo me hace mejor a mí, y yo mejor a mi enemigo. Quizás no es lo más habitual, puesto que lo más probable es que un enemigo despierte lo peor en mí y me acabe haciendo más mezquino. Pero esa es mi elección.  Así, la oportunidad de que una enemistad nos haga mejores, y contribuya a la formación del carácter, está ahí. En realidad, cualquier relación nos puede hacer mejor persona. El caso paradigmático de ello sería la amistad. Parece evidente que una amistad saca lo mejor de nosotros. Nos entregamos a nuestros amigos, dándoles aquello que sabemos que les hará bien. Y en ese conocimiento de saber está la verdadera esencia de la amistad. Se dice que los amigos están cuando los necesitas, y los demás cuando a ellos les va bien. Saber cuando nos necesita un amigo, aunque no diga nada, es quizás el producto más valioso de esa amistad. Porque saber va más allá de lo aparente. Cuando, pongamos por caso, alguien cercano sufre la pérdida de un ser querido, todo su entorno se vuelca en darle apoyo. Todos a la vez, cual rebaño amaestrado para estar allá donde toca estar. Pasado un tiempo ese apoyo se va desvaneciendo porque ya ha pasado un tiempo prudencial, porque ya se ha cumplido, o porque parece que el afectado remonta el vuelo. Y sin embargo, pasado ese tiempo prudencial es cuando la persona puede estar más tocada, a pesar de todas las apariencias. Y cuando el rebaño ha desaparecido es cuando el amigo permanece, porque el amigo sabe. Y también porque el amigo está no solamente porque sienta que ese es su deber, sino porque extrae gran placer haciéndolo. O sea, porque le apetece estar a su lado. Y que alguien quiera estar a tu lado porque le gusta hacerlo, sin más, y sin menos, es lo mejor que te pueden dar los demás. Recuerdo en cierta ocasión como un lunes monótono y gris en el que yo estaba de bajón por algún motivo, un amigo me propuso que almorzáramos juntos.   Después de la comida me fui como nuevo de vuelta al trabajo. Interiormente estaba muy agradecido. Y antes de mostrarlo exteriormente, mi amigo se me adelantó diciéndome que le había alegrado el día. Esas palabras resonaron en mí con potencia durante un tiempo, y todavía no las he olvidado.

Y aun así, la amistad puede hacernos peores. Cuando ello ocurre utilizamos la amistad como un seguro para salvarnos. Acudimos al amigo cuando necesitamos algo, y lo descuidamos cuando no. De esa forma, incluso alguien no muy sagaz podría cuestionar si esa relación es genuinamente de amistad. Porque en sí misma la palabra podría ser candidata al premio a la más pervertida, en caso de que ese premio existiera. “Tengo muchos amigos” dice el empresario que quiere significar que tiene contactos; “lo nuestro lo veo como una amistad” le dice quien no quiere ahondar en la relación con otra persona, o “somos amigos” dice el miembro de la pareja que ha perdido el deseo por el otro. Así, cada uno de nosotros se ve en la tesitura de elegir a qué acepción de la palabra va a honrar. Y de nuevo, que una amistad me haga mejor o peor, al igual que sucedía ante una enemistad, es mi elección. Tener muchos amigos no necesariamente contribuye a la formación del carácter.

Lo que no parece una elección es que para ser mejor necesito al otro. Es el otro quien me da la oportunidad de ser mejor. El uso que haga de tal oportunidad dependerá de mi elección. Así, el envejecer es obligatorio. La formación del carácter es opcional.

l’APPA finalitza l’atenció voluntària pel Coronavirus

L'Appa finalitza l'atenció voluntària pel coronavirus

l’APPA finalitza l’atenció voluntària pel Coronavirus. L’Associació de Psicòlogues i Psicòlegs de l’Anoia (APPA) és una entitat sense ànim de lucre que té com a propòsit apropar la psicologia a totes les ciutadanes i ciutadans de la nostra comarca. Des de 2009, participa en diferents accions comunitàries com xerrades, suport professional a entitats o participació en fires i jornades. La prioritat d’estar sempre pendent de les necessitats de cada moment, ha fet que en els darrers mesos s’hagi incrementat l’activitat de manera considerable per tal de poder donar resposta als efectes psicològics i emocionals de la població, en aquestes circumstàncies excepcionals.

Des de l’inici del confinament,  l’APPA ha estat  oferint un servei de suport psicològic gratuït tant per a professionals de la salut com per a persones que d’altres maneres es veien afectades per aquesta greu crisi. Les situacions ateses, han arribat derivades per altres serveis, principalment serveis socials, equips mèdics o serveis d’atenció domiciliària. Però també hem ates demandes que ens arribaven directament per persones afectades o els seus familiars.

L’objectiu ha estat ajudar a les persones afectades a gestionar l’impacte emocional causat per diferents problemàtiques que ha portat la pandèmia, a prevenir possibles efectes secundaris adversos  i a deixar a la persona connectada amb la seva xarxa personal i/o de serveis. S’ha seguit una línia d’intervenció basada en la intervenció psicològica en emergències i catàstrofes. El suport ha estat via telèfon o videotrucada i cada persona ha pogut tenir un mínim de tres contactes amb un psicòleg/loga  titulada i formada per atendre aquest tipus de situacions.

El grup de l’APPA dedicat a aquest projecte l’han format deu psicòlogues, entre elles els dos integrants de PEHUÉN Psicologia i Formació, que de manera solidària i altruista han treballat durant tres mesos incansablement. Però ates que la situació d’emergència es va estabilitzant, l’APPA deixarà de rebre demandes a partir del proper 12 de juny. Així, l’APPA finalitza l’atenció voluntària pel Coronavirus. De totes maneres, es constata que moltes de les persones ateses, necessiten una atenció més continuada ateses les greus seqüeles psicològiques que deixarà aquesta pandèmia en la població. És per això que s’estan establint converses amb administracions i entitats per tal de fer viable un projecte que des de l’APPA es considera molt necessari: Grups de suport psicològic post Covid.

Necessites recolzament davant el Coronavirus?

Necessites recolzament davant el coronavirus

Ets un professional de la salut o dels serveis Socials de l’Anoia

Necessites recolzament davant el coronavirus? L’Associació de Psicòlogues i Psicòlegs de l’Anoia (APPA) ha posat en marxa un servei de voluntariat entre els seus membres per a donar recolzament psicològic a persones que estan sotmeses a un elevat grau d’estrès com a conseqüència del coronavirus. Personal sanitari, professionals de serveis socials i els seus usuaris, malalts per coronavirus i els seus familiars, persones vulnerables  que com a conseqüència del confinament veuen disminuïda la seva salut mental són objecte de la nostra atenció, de manera totalment voluntària.

GUIA PER A LA GESTIO DE LES RELACIONS: RECOMANACIONS PER LA CONVIVÈNCIA EN CONFINAMENT / QUARENTENA….

Necessites recolzament davant el coronavirus? Les recomanacions per a la convivència en confinament que et presentem, i que el Jose Fernández, psicòleg de PEHUÉN, ha ajudat a elaborar com a membre de la Junta de la Secció d’Alternatives a la Resolució de Conflictes (ARC) del Col·legi Oficial de la Psicologia de Catalunya (COPC), tenen l’objectiu d’ajudar a la població confinada a tenir una millor convivència.

El confinament a casa ens obliga a estar en contacte gairebé constant amb els nostres familiars o persones amb les que convivim per un període de temps que a dia d’avui encara és incert.

Aquesta situació provoca uns efectes emocionals intensos que tenen a veure amb preocupacions diverses: la salut dels familiars, efectes a l’economia familiar de la interrupció del treball, frustració per projectes avortats (ja siguin laborals, de lleure, viatges).

La necessitat de restar a casa també provoca altres efectes  com  l’avorriment  o la sensació d’aclaparament per no poder sortir al carrer.

Totes aquestes circumstancies condicionen el nostre estat d’ànim i poden afectar l’actitud i les interaccions amb la resta de persones amb qui convivim de manera estreta i continuada.

Des de la junta de la secció d’ARC (Alternatives a la Resolució de Conflictes) del COPC (Col·legi Oficial de la Psicologia de Catalunya) et volem donar una sèrie de recomanacions per la convivència en confinament.

Clicka per accedir a la guia completa

RECOMANACIONS PER LA CONVIVÈNCIA EN CONFINAMENT

Foto de Stephanie Harvey por gentileza de Unsplash

GUIA PER A LA GESTIO DE LES RELACIONS: RECOMANACIONS PER LA CONVIVÈNCIA EN CONFINAMENT / QUARENTENA….

Les recomanacions per a la convivència en confinament que et presentem, i que el Jose Fernández, psicòleg de PEHUÉN, ha ajudat a elaborar com a membre de la Junta de la Secció d’Alternatives a la Resolució de Conflictes (ARC) del Col·legi Oficial de la Psicologia de Catalunya (COPC), tenen l’objectiu d’ajudar a la població confinada a tenir una millor convivència.

El confinament a casa ens obliga a estar en contacte gairebé constant amb els nostres familiars o persones amb les que convivim per un període de temps que a dia d’avui encara és incert.

Aquesta situació provoca uns efectes emocionals intensos que tenen a veure amb preocupacions diverses: la salut dels familiars, efectes a l’economia familiar de la interrupció del treball, frustració per projectes avortats (ja siguin laborals, de lleure, viatges).

La necessitat de restar a casa també provoca altres efectes  com  l’avorriment  o la sensació d’aclaparament per no poder sortir al carrer.

Totes aquestes circumstancies condicionen el nostre estat d’ànim i poden afectar l’actitud i les interaccions amb la resta de persones amb qui convivim de manera estreta i continuada.

Des de la junta de la secció d’ARC (Alternatives a la Resolució de Conflictes) del COPC (Col·legi Oficial de la Psicologia de Catalunya) et volem donar una sèrie de recomanacions per la convivència en confinament.

Converteix la necessitat en una oportunitat per gaudir i enriquir la vida familiar.

Aquesta pot ser una oportunitat per a enriquir la vostra relació. Aprofiteu l’abundància de temps compartit a la que les circumstàncies us han abocat. 

  • Comunica’t i planifica:
  • Parla de la situació amb la teva parella / pares /companys/es de pis/ fills:

En el dia a dia hi ha una estructuració de la convivència que ara ha variat totalment. Això suposa tota una sèrie de canvis que s’han de consensuar, i pactar. No és una bona idea simplement posar bona voluntat, sinó que cal parlar de totes les qüestions que tenen a veure amb la convivència. Trobeu l’espai per parlar de manera habitual, sense distraccions mentre ho feu com el mòbil o la TV. Les rutines poden ajudar en aquest aspecte.

Organitzeu-vos d ‘acord a les recomanacions per la convivència en confinament

La distribució habitual de les tasques i responsabilitats  domèstiques segurament ha de veure’s modificada pel confinament. Redistribuïu les tasques d’una forma ajustada a la nova situació. Expressa el que creguis convenient deixar clar des del començament, sense esperar a que els altres se n’adonin. Sigues concret en el que vols i en el que creus que millorarà la convivència. Fer un horari de tasques pot ser una bona idea.

Feu un pla conjunt en el que tots, adults i petits,  hi hagin participat,   i així se sentin més implicats per a complir-lo. Això millorarà la cohesió familiar i ajudarà a superar millor els moments de  cansament i desànim.

Cuideu l’entorn de convivència

Manteniu confortable el vostre entorn. Aspectes com el desordre, o el soroll excessiu, poden contribuir a augmentar el malestar i la tensió i fer esclatar el mal humor. Especialment si l’espai disponible no permet una certa distància.  Manteniu l’espai tan net i endreçat com sigui possible, però sense obsessionar-vos. Pensem que les necessitats dels altres -parella, nens, adolescents- son diferents així com la percepció del que es confortable. De nou parlar amb l’altre de com volem mantenir l’espai, però a la vegada essent conscient que les necessitats de l’altra persona poden ser diferents, és essencial. 

Busca espais de “descans” : Pot ser útil pactar amb la parella alternar-vos per tenir petites estones i espais de privacitat i tranquil·litat on cada un es pugui aïllar una estona, però es important que aquest repartiment sigui equitatiu per a que no generi mes tensió en l’altre.  Feu los respectar i respecta el de les altres persones.

Cuida la relació i la comunicació amb els altres:

  • Transmet agraïment per la col·laboració: a mesura que les altres persones compleixin les tasques acordades, mostra gratitud i estima pel fet que l’altre hagi   dut a terme la seva part. Això és especialment efectiu amb els nens, tot i que és important aplicar-ho també amb adults.
  • Gestiona bé les desavinences:  Si l’altre no està complint la seva part, espera a la propera ocasió en que teniu previst parlar en les condicions esmentades al primer punt d’aquestes recomanacions. És millor deixar passar un temps raonable, unes hores per exemple, ja que en calent les coses acostumen a veure’s més grans del que són.

Per altra part, compleix la teva part del tracte, ja que és la millor manera de cuidar la relació

No obstant, donat que esteu vivint circumstàncies excepcionals, sigues flexible i comprensiu amb l’/els altre/es.

  • Establiu temps d’oci compartit: Cerqueu activitats “divertides” i/o que generin benestar compartit (cantar plegats, un karaoke familiar, veure una pel·lícula junts, jugar a la Wii).
  • Pensa estratègies per “posar pau”: Deixar  de discutir i proposar una activitat   també pot  ser una bona sortida quan es percep que “puja “ la tensió entre tots i esclata o es  preveu que esclatarà una discussió o una baralla.  En aquest ocasions pot ser bo trencar la rutina o el pla establert. De nou pensem en les circumstancies excepcionals  i siguem flexibles.

Practica l’ empatia i la comprensió

Recorda que tots esteu passant la mateixa situació, i que cada membre de la família pot tenir la seva pròpia manera de reaccionar.

Centrat en el problema, no en la persona

  • Un cop us trobeu asseguts parlant d’un problema o discrepància, centrat en definir el problema i demanar una solució al mateix, en comptes de desacreditar a l’altre. És millor dir “vull que cada dia rentis tots els plats i no quedin d’un dia per l’altre” que dir “ets un descuidat”. A això se li diu posar la responsabilitat en el problema, no en la persona.
  • Una altra manera de posar la responsabilitat en el problema és culpar al virus de la situació d’estrès que els membres de la relació estan vivint.

Cuidat a tu mateix

dedica temps a la teva autocura. Pensa què faràs per estar bé, i sigues conscient que és la teva responsabilitat gestionar les teves  emocions estressants. El teu benestar aportarà benestar als demés. Sigues conscient de quan t’estàs alterant, i tingues preparades estratègies per tallar el seu augment. No deixis que el mal humor o l’enfado et dominin.

Posa perspectiva

Pensa en el després: com voldries recordar aquest temps que heu passat en el futur; com us afecten  les baralles i discussions; què creus que us aportarà la situació actual; com us enriquirà a nivell individual i de la relació. Parleu amb les altres persones amb les que conviviu d’aquests temes. Algú pot encarregar-se de fer una llista o registre de les idees sorgides.

Parlem de sexe amb els fills

Parlem de sexe a casa amb naturalitat

El passat 11 de febrer vam gaudir de la conferencia de la sexòloga i terapeuta de parella Elena Crespi,  que ens va aportar molta llum en qüestions on normalment hi ha foscor, com són totes aquelles que tenen a veure amb temes difícils o que constitueixen tabús. El sexe és un d’aquests temes, i ella ens va parlar de sexe, i ens va instruir per a que parlem de sexe amb els nostres fills.  

D’entrada l’Elena ens va fer conscienciar de com des de la més tendra infància tractem el sexe com una cosa diferent a totes les altres. Així com anomenem a totes les parts del cos amb els seus respectius noms: la ma, el peu, el colze, etc, quan arribem als genitals utilitzem mil i un eufemismes per a referir-nos hi. D’aquesta manera estem comunicant d’una manera subliminal que a aquestes parts del cos se les aplica altres regles. Estem desnaturalitzant el sexe ja abans i tot de començar a parlar de sexe. L’Elena ens va dir que la naturalitat és una de les coses a les que hauríem de tendir quan tractem la sexualitat amb els nostres fills, i que és una de les coses que més ens costa fer. En part això és així perquè de petits hem estat sotmesos a aquesta educació on subliminalment se’ns ha dit que el sexe és una cosa fosca, per parlar del qual s’han d’utilitzar eufemismes.

Un altre exemple que ens va posar feia referència a l’edat en que les noies s’acostumen a posar la part superior del biquini o el banyador. Deia l’Elena que sense que encara els pits estiguin desenvolupats i que per tant mostrin alguna diferència amb els dels nois, les nenes ja demanen tapar se’ls, o els hi proposen els pares. Estem parlant d’una edat entorn dels 7 anys. Amb aquesta acció ja estem transmetent que passa alguna cosa que incita a que aquella part del cos s’ha de tapar. I aquesta conducta no està motivada per causes naturals, ja que a aquesta edat els pits de noies i nois són indiferenciables, sinó per causes culturals, o pels tabús que la cultura té associats, en aquest cas.

Per a Crespi, l’educació sexual i afectiva s’ha d’entendre com una educació per a la vida. Per això és tan important que els adults sapiguem donar resposta a la curiositat, els dubtes i les inquietuds dels infants i adolescents que tenim a casa. Per això és important que, si ells mostren interès, parlem de sexe amb els fills.

En definitiva, Elena Crespi,  ens va fer reflexionar sobre les nostres actituds i habilitats psicològiques i socials a l’hora de gestionar el coneixement de la sexualitat i tractar el tema amb els fills. A la seva conferència vam trobar informació sobre els aspectes més rellevants de la sexualitat infantil i adolescent i sobre aquelles qüestions ─homosexualitat, embarassos, estereotips de gènere…─ que hem d’aprendre a abordar sense prejudicis, amb naturalitat i, sobretot, amb molt d’afecte.

La conferència l’organitzà l’ Associació de Psicòlogues i Psicòlegs de l’Anoia. (APPA)

Moviment conscient i els seus beneficis en la salut mental.

Cristina Bravo, Conferenciant

Conferència sobre moviment conscient i els seus beneficis: Dimarts 21 de gener, a les 19.00 h. a la Biblioteca d’Igualada

Aquesta conferència parlarà dels efectes del moviment conscient en fisioteràpia i els seus beneficis en la salut mental. El moviment conscient es pot descriure com tot aquell moviment que constantment està monitoritzant les sensacions i percepcions internes i externes de la persona. Es consideren moviment conscient tècniques com el Tai Chi, ioga, Qi Kung o la dansa en diverses modalitats. En l’àmbit de la fisioteràpia existeix l’especialitat de Salut mental que inclou diverses tècniques de moviment conscient, amb una amplia evidència científica en relació a patologia mental, dolor crònic i psicosomàtic.

A càrrec de: Cristina Bravo: Doctora en Fisioteràpia amb més de 20 anys d’experiència, coordinadora del grau de fisioteràpia i nutrició del Campus d’Igualada UdL

Ho organitza: APPA. (Associació de Psicòlogues i Psicòlegs de l’Anoia)

L’associació de Psicòlogues i Psicòlegs de l’Anoia organitza activitats mensuals per a apropar la psiccologia a la gent. Recentment hem organitzat taules rodones sobre mediació, suïcidi i o dependència emocional i a substàncies. La propera conferència prevista tractarà la temàtica de com parlar de sexe amb els nostres fills, i de la importància de fer-ho. La intenció és incidir sobre temes d’interès social i que tenen a veure amb la salut mental de les persones. Creiem que queda un llarg camí fins que es normalitzi el fet de rebre i donar ajuda psicològica. Una de les situacions que donen sentit a una associació com l’APPA és que moltes vegades els problemes de salut mental s’aborden des de perspectives equivocades, com són la medicalització o la judicialització de conflictes inherents al viure en una societat complexa. La nostra associació neix amb l’objectiu de reivindicar el paper que a la psicologia li correspon en aquests contexts.