Psicología y formación
Autoestima

Autoestima

La autoestima es el aprecio, estimación y aceptación de uno mismo.

 
 

 

 

Se puede establecer como requisito fundamental para poder querer a los demás que la persona se quiera a sí misma primero.

 
 

 

 

Es decir, no se podrá querer realmente a nadie si la persona no se quiere antes a sí misma, de la misma manera que alguien que no sepa nadar no podrá salvar a otra persona que tampoco lo sepa de morir ahogada. Parece lógico pensar, entonces, que la primera tarea de la persona debería ser procurar quererse a sí misma, sin que ello tenga que sonar a vanidad, sino todo lo contrario.

Muchas veces las personas utilizan dos unidades de medida para juzgar las acciones en función de si son los demás o ellas mismas las que las realizan. Así, acciones que comprenden y perdonan a los otros no son capaces de comprender ni perdonar cuando son ellos los actores. Es decir, que son más exigentes con ellos mismos que con los demás. La presión a la que se someten para eliminar sus defectos drena gran cantidad de la energía que podrían dedicar a potenciar sus virtudes.

La mayoría de personas tienen la tendencia a juzgar su valor como persona en función del resultado de sus acciones. Es decir, si la persona hace un examen, por ejemplo, y lo suspende, se considerará un fracaso como persona, mientras que si lo aprueba con buena nota creerá que su valor como persona es más alto. Confundir VALIA PERSONAL con LOGROS es una trampa para la autoestima. Las personas no tienen más o menos valor en función de lo que hacen o no hacen, en función de lo que consiguen o no. El valor como persona es una cosa intrínseca al hecho de estar vivo, no comparable a las acciones en bolsa, que un día suben y otro bajan. Depositar la autovaloración personal en el resultado de acciones en las que gran cantidad de variables externas a nosotros pueden determinar el desenlace, es dejar al azar nuestras posibilidades de ser felices. El esfuerzo personal es una variable importante, muchas veces opacada por la obsesión por los resultados.

La psicoterapia intenta incidir en estos aspectos, para que la persona pueda tenerlos presentes de manera significativa en su día a día.
La baja autoestima puede ser también secundaria a cualquiera de los problemas también aquí vistos(depresión, ansiedad, problemas de pareja, etc). En estos casos, es de esperar que la mejora del problema primario llevará asociada una mejora en la autoestima.